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Multimasking: qué es y como se hace

Multimasking

No hay duda: una piel sana, y un cuerpo sano, comienzan en la piel. Y es que es perfectamente posible mantener un brillo lo más saludable posible, y una piel hermosa, con la ayuda de una completa mascarilla facial, repleta de ingredientes activos únicos, capaces de mejorar la elasticidad de la piel y estimular la circulación, con los evidentes beneficios que proporciona su aplicación semanal en la rutina de cuidado de la piel. Sin embargo, ¿sabías que el multimasking es una técnica que se ha vuelto enormemente popular en los últimos años, y que consiste en la aplicación de más de una mascarilla facial? Te hablamos de en qué consiste, qué ventajas proporciona, cuáles son sus beneficios y cómo podemos hacerla fácilmente en casa.

Sobre los beneficios que nos ofrece el hecho de usar, con cierta regularidad, una mascarilla facial ya te hemos hablado en diferentes ocasiones. Y es que no hay duda que puede llegar a convertirse en una opción única y excelente a la hora de proporcionar a nuestra piel todo un conjunto de ingredientes activos únicos y nutritivos.

Multimasking

Por ejemplo, si tendemos a usar una mascarilla facial dos o tres veces por semana, estaremos aportando a nuestra piel una serie de ingredientes activos únicos durante el tiempo en el que deberíamos mantener la mascarilla aplicada sobre la piel.

De esta forma, es tremendamente habitual que la mascarilla pueda ser de cierta utilidad a la hora de nutrir e hidratar la piel al máximo, además de refinar y disminuir los poros agrandados, e incluso limpiar la piel a la vez que le brindamos una serie de nutrientes exclusivos.

Además, no hay duda que una de sus principales ventajas tiene que ver con su facilidad de uso y aplicación, de tal forma que es perfectamente posible aplicarla fácilmente en casa, mediante un suave y sencillo masaje, y dejarla actuar durante el tiempo que sea necesario (en la mayoría de las ocasiones, de hecho, bastará con dejarla actuar entre 15 a 20 minutos como mucho).

Pero, en los últimos años, ha ido aumentando en popularidad una nueva técnica o método, la cual se integra igualmente en la rutina de cuidado de la piel, y en la que se basa en la aplicación, es cierto, de mascarillas faciales, pero de forma muy diversa: multimasking.

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¿Qué es y en qué consiste multimasking?

Si sigues una rutina de cuidado de la piel, y te preocupa estar a la última en lo que al cuidado de la piel en sí misma se refiere, es bastante probable que ya sepas que las tendencias en realidad van y vienen. Sin embargo, es verdad que, en los últimos años, ha ganado muchas adeptas el conocido como multimasking.

Aunque es cierto que su nombre puede resultar tan particular como curioso, el multimasking (o multienmascaramiento, en su traducción al español), consiste en la aplicación de más de una mascarilla facial en la piel, la cual debe aplicarse al mismo tiempo.

Es decir, implica el uso de más de una mascarilla facial a la vez. La idea, según los especialistas en belleza y los máximos defensores de este nuevo método, es que en lugar de aplicarnos una única mascarilla facial sobre todo el rostro, nos apliquemos originalmente distintas mascarillas faciales dependiendo de los problemas que tenga la piel.

De esta manera, es posible aplicarnos diferentes mascarillas faciales a lo largo del rostro, tratando problemas específicos y cubriendo al máximo todas las necesidades que pueda tener nuestra piel en todo momento, abordando con ello cada una de las preocupaciones individuales sobre el cuidado de la piel, y aplicarlas en estas áreas al mismo tiempo.

Uno de sus objetivos principales es el de aprovecharnos todavía más de todas y cada una de las cualidades nutritivas que nos brindan las mascarillas faciales, dado que al usar más de una, es evidente que todos sus beneficios se multiplican al máximo.

Lo cierto es que su aplicación y funcionamiento es en realidad muy sencillo, puesto que solo debemos pararnos ante el espejo, con la finalidad de visualizar y observar nuestro rojstro, y pararnos a descubrir, pacientemente, qué necesidades particulares tiene cada área.

Por ejemplo, es posible que en un mismo rostro se combinen, en algúnas áreas, la presencia de zonas con mayor grasa, y otras más secas. En estos casos, es evidente que una única mascarilla no ayudaría del todo a la hora de solucionar ambos problemas.

Así, si este es nuestro problema, podemos optar por una mascarilla facial matificante para aplicar directamente sobre las áreas de la piel más grasas, mientras que en las partes más secas podemos desear considerar el uso de una mascarilla facial hidratante.

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¿Cómo se hace?

Como te hemos explicado de forma breve en las líneas anteriores, el multimasking consiste en aplicar varias mascarillas faciales a la vez, en distintas partes del rostro, con la finalidad básicamente de tratar distintos problemas cutáneos.

Esto es, por ejemplo, particularmente interesante cuando deseamos usar una mascarilla específica para tratar la zona T, otra mascarilla para el área del contorno de los ojos, y otra mascarilla para las mejillas.

Es algo que proporciona una serie de beneficios únicos, puesto que la piel que encontramos a lo largo de las distintas áreas del rostro no se caracteriza por ser siempre la misma. Al contrario, tanto la frente, como la nariz y el mentón presentan una mayor concentración de glándulas sebáceas, mientras que el contorno de los ojos se caracteriza por presentar una piel mucho más delgada y fina, y por ende, bastante más delicada.

Se trata de una opción ideal para quienes tienen las pieles mixtas, un tipo de piel que en realidad podemos llegar a experimentar todos en algún momento de nuestras vidas, independientemente de que tengamos la piel grasa, normal o seca.

Es más, todo dependerá de la época del año e incluso del mes en el que nos encontremos. De forma que la piel puede presentar áreas con una mayor producción de grasa, y luego, con el paso de los meses, esa zona puede volverse seca. Y viceversa.

No obstante, el multimasking es también adecuado para pieles normales, sobre todo para aquellas que necesitan un tipo de piel mucho más luminosa y brillante, y a su vez es necesario trabajar en problemas relacionados con la pigmentación, consiguiendo con ello un tono mucho más uniforme.

Los pasos a seguir  la hora de aplicarla y hacerla son muy sencillos y simples. De hecho, apenas se diferencia de los pasos que deberíamos seguir para aplicarnos una mascarilla facial común.

Incluso podríamos decir que los pasos a seguir son absolutamente los mismos, con la diferencia de que debemos fijarnos bien qué tipo de mascarilla facial usar, y dónde. En cualquier caso, a continuación te explicamos los pasos que debes seguir:

  1. Limpieza

Es conveniente usar un limpiador facial siempre, el cual sea suave y no abrasivo. Luego, una vez aplicado, debemos secarnos la piel con la ayuda de una toalla seca y limpia, sin friccionar ni arrastrar, para evitar irritaciones y daños innecesarios sobre la piel.

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  1. Exfoliación

Recuerda que este paso es conveniente llevarlo a cabo no diariamente, sino solo cuando toque, lo que significa que no es aconsejable aplicarnos el exfoliante más allá de dos o tres veces a la semana, como mucho, lo que dependerá incluso de cuál sea nuestro tipo de piel.

En cualquier caso, el uso del exfoliante es fundamental porque la acumulación de células muertas, suciedad e impurezas puede influir negativamente en la aparición de brotes de acné. Es más, podría afectar incluso a que el resto de productos que conforman la rutina actúen como es debido.

Una vez te hayas exfoliado la piel, llegamos al punto que nos interesa: la aplicación de nuestras diferentes mascarillas faciales.

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  1. Aplicación de las mascarillas faciales

En este caso recuerda que la elección de una o de otra dependerá de las distintas necesidades y preocupaciones que deseamos cubrir y tratar en todo momento. Por tanto, la clave está en escoger solo los tipos de mascarillas faciales que sean de utilidad en ese instante determinado.

No olvides que no es adecuado aplicarte cada mascarilla facial a lo largo de todo el rostro, sino solo en las áreas específicas del rostro para lo cual sí puede ser interesante. Eso sí, debemos aplicar lo suficiente como para crear una capa uniforme.

También es conveniente y recomendable optar por una mascarilla específica para el contorno de los ojos.

Luego, dejamos actuar el tiempo recomendado por el fabricante. No olvides que, en el caso de las mascarillas faciales, basta en la mayoría de las ocasiones con hasta 15 a 20 minutos. Retirando luego con la ayuda de agua tibia.

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  1. Continuar con la rutina

Una vez aplicadas las mascarillas, y después de haberlas dejado el tiempo suficiente sobre la piel, recuerda que tan solo debes seguir con tu rutina de cuidado de la piel.

Y tú, ahora que sabes qué es y en qué consiste el multimasking, ¿te animas a probarla en casa?